El Yiyo

Tenia seis o siete años, era verano y hacia mucho calor. Habian venido a casa los "parientes de santiago", asi le deciamos y estabamos taaaan contentos. No me acuerdo mucho, pero si que cuando ellos nos visitaban nos poniamos muy felices. Mi abuela lo demostraba cocinando muuuucho: tortas, arrollados, ravioles, todo con sus propias manos. Asi les decia y nos decia a todos que nos amaba. 

Mi mamá preparaba el hogar para ellos y los atendia con mucho esmero, compartia tiempo y la vida. Y yo me disponia a pasar los mejores días porque sabía que ibamos a tener muuuchas reuniones familiares, risas, y quizas, algun viajecito. Siempre me gustaba los encuentros multitudinarios.

Me encantaba que nos visitaran porque siempre nos traian regalos jajajja (suena superficial, lo sé, pero la flori de niña amaba eso), pero por sobre todo, su visita me hacia feliz porque nos veia felices a nosotros. Comiamos juntos, compartiamos, eramos muchos en la mesa y me gustaba ver eso. Despelote, risas, vino y abundancia. 

Siempre venia el Yiyo y la Lita. En otros viajes tambien vinieron la Pao, Adri o Silvia. Yiyo era primo de mi mamá, sobrino de mi abuela Angela. En uno de esos viajes vino el negro, papá de Yiyo y hermano de mi abuela. En ese momento no sabía bien porque vivian tan lejos, pero la Flori de 7 años queria conocer Santiago. ¿Dónde vive esta gente que hace tantos kilometros solo para compartir con nosotros?, me preguntaba. 

Queria viajar, así que en una vez me arme la mochila con lo imprescindible, shampoo y crema enjuague, pijama, peine y una muda de ropa (así de lijera lleva uno la vida cuando es pequeño) y antes de que se fueran les dije que me iba con ellos a conocer Santiago. Este recuerdo lo tengo grabado jajajja y no, no me pude ir, pero quedo la promesa que la proxima venian por mi. Y asi fue: enero del 2000 con siete año me fui casi dos meses a Santiago del Estero con mi prima Gise. Ese fue el primer contacto de ciudad que tuve y el primer viaje largo que hice en mi vida, lejos de mi mamá y mi abuela. Cumplí mis 8 años alla. No me acuerdo si fue a la ida o a la vuelta, pero Yiyo nos acompañó en uno de esos viajes. 

Habia pasado el mejor verano de mi vida. Me habian mimado como nunca con viajes, comidas y tratandonos de la mejor manera. De Santiago volví con mi mochilla a carrito para comenzar las clases jjajaj. En ese viaje el Yiyo nos llevó a Catamarca a la Virgen del Valle, no me acuerdo mucho, pero si que dormimos en la parte de atrás de una chata (todas experiencias tan nuevas para una pueblerina), conocimos Santiago, la casa de la Chita y nos hicimos amigas de la Virgi. Todas las tardes la Lita nos hacia la merienda y charlabamos. Era muy feliz. 

Ellos siempre estuvieron cerca de nosotros, con llamadas, con visitas, acompañando los momentos dificiles, recibiendonos siempre con los brazos abiertos. Siendo sostén. 

El Yiyo y la Lita me mostraron otro mundo cuando visitaba Santiago, la vida de ciudad. Nos recibian con amor. Nos acompañaban. Estuvieron en mis quince, en mi egreso, me llamaron en cada cumpleaños. Yiyo estuvo en los últimos días de vida de mi abuela, y la acompañó en su último suspiro. Así de enorme era su corazón y el amor que te tia a mi abuela, la Nena como ellos le decian. 


Mi familia nunca fue de grandes demostraciones físicas de amor, pero sí de expresarlo con actos que decian mucho más que las palabras. Todos esos fueron momentos que han quedado guardados en mi corazón. 

Yiyo dejó este plano el 22 de enero de 2024, el día de mi cumpleaños número 32. Y fue una noticia impactante, pero sí creo y siento que tuvo un sentido el que te vayas fisicamente justo el día de mi natalicio. 

Todo esto lo escribi ese día, pero no encontre el valor suficiente para publicarlo. Hoy 24 de noviembre de 2025 y a casi un año sin vos, te comparto estas palabras que son apenas un homenaje y que solo guardan el deseo que estes donde estes puedan verlas y saber que fuiste para mi y mi familia un ser hermoso. Honro tu existencia y espero estes descansando en paz. 

Abrazo al Cielo, Yiyo. Te extrañaremos siempre.




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