El Yiyo
Tenia seis o siete años, era verano y hacia mucho calor. Habian venido a casa los "parientes de santiago", asi le deciamos y estabamos taaaan contentos. No me acuerdo mucho, pero si que cuando ellos nos visitaban nos poniamos muy felices. Mi abuela lo demostraba cocinando muuuucho: tortas, arrollados, ravioles, todo con sus propias manos. Asi les decia y nos decia a todos que nos amaba. Mi mamá preparaba el hogar para ellos y los atendia con mucho esmero, compartia tiempo y la vida. Y yo me disponia a pasar los mejores días porque sabía que ibamos a tener muuuchas reuniones familiares, risas, y quizas, algun viajecito. Siempre me gustaba los encuentros multitudinarios. Me encantaba que nos visitaran porque siempre nos traian regalos jajajja (suena superficial, lo sé, pero la flori de niña amaba eso), pero por sobre todo, su visita me hacia feliz porque nos veia felices a nosotros. Comiamos juntos, compartiamos, eramos muchos en la mesa y me gustaba ver eso. Despelote, risas,...