Por qué será que a veces nos alejamos de personas, cosas o lugares que nos hacen bien, que nos mantienen vivos? Es raro, o bueno, quizás no. Cuando nos perdemos, nos distraemos o nos entristecemos dejamos de hacer lo que más nos apasiona. Una pena. En esos momentos en cuando más debemos recurrir a lo conocido, lo cómodo, lo que nos llena el alma. Ahí es nuestra casa o nuestro lugar en el mundo.

Entradas populares de este blog

La historia de mi vida

Compartir es sagrado, lo demás es brillantina

YO SOY