Por qué será que a veces nos alejamos de personas, cosas o lugares que nos hacen bien, que nos mantienen vivos? Es raro, o bueno, quizás no. Cuando nos perdemos, nos distraemos o nos entristecemos dejamos de hacer lo que más nos apasiona. Una pena. En esos momentos en cuando más debemos recurrir a lo conocido, lo cómodo, lo que nos llena el alma. Ahí es nuestra casa o nuestro lugar en el mundo.
La historia de mi vida
Vincularse tiene sus complicaciones, pero entablar un vínculo desde cero con uno de nuestros progenitores, de adultos, es uno de los desafíos más complejos que existe para ambas partes. Si tuviste la oportunidad de crecer con tus padres, el vínculo se construye solo. Se va dando, indefectiblemente, para bien o para mal, pero si eso no paso y el encuentro se dio años más tarde, sean cual sean las circunstancias, el desafío que queda por delante es construir esa relación. Llegar a ese punto requiere que las dos partes se comprometan con el proceso. Compromiso vincular lo llamaría, con todo lo que eso implica. ¿Cómo hago para establecer una relación con mi madre/padre? Bueno, lamento decirles que no hay manual para eso. Se va improvisando bastante. Prueba y error. Y si a todo ese cóctel le agregamos las expectativas, el resultado puede derivarse en dos caminos: que funcione o que no funcione. Y en ambos casos, es responsabilidad de ambos. Un retroceso Cuando me encontré con mi ...